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PRIMERA COMPRA DESPUÉS DE …

  • 4 febrer 20154/02/15
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Cómo te sientes cuando tienes que enfrentarte a tu primera compra de ropa interior despues  de haber sufrido una mastectomía bilateral. Te acercas a la tienda y miras el escaparte pero sin entrar, te apartas y lo vuelves a intentar. Por fin te atreves … das un paso y zas, ya estas dentro. Miras en los estantes y piensas – Que no me pregunten … – pero la dependienta es muy profesional y se acerca – ¿Puedo ayudarte en algo? –  y tú muy tímidamente respondes – Estoy recién operada de un cáncer de mama y necesito un sujetador -.

Lo dices con vergüenza como si no quisieras decirlo, como si fuera culpa tuya haber tenido esta enfermedad (conozco mujeres que han mentido y han dicho que buscan ropa interior para su madre) y la dependienta te acerca a un estante apartado, distinto de dónde tu mirabas y … son ¡Horribles!, ni mi madre se pondría estos sujetadores y además son carísimos.

La dependienta dice que – Es que son de muy buena calidad – pero y a mí que!!!, no quiero buena calidad quiero precios asequibles, ya basta con haber sufrido la enfermedad (genera gastos), ya basta con haber perdido el trabajo, con tener que adelantar las prótesis, con comprar la peluca y ahora necesito ropa interior. Además no quiero un sujetador que me dure toda la vida, con suerte me haré la reconstrucción y los quemaré así que ¡por favor!, que sean más económicos.

Al final sales de la tienda sin haberlos comprado, – Ya vendré otro día -

Y que mal me sentí en esa misma tienda el día que se me ocurrió ir a comprarme un bañador. Me gustó uno “normal”, además estaba muy bien de precio, 40 € así que le pregunté a la dependienta cuanto valía adaptarme el bañador “normal” a un bañador para llevar prótesis.

20 € me contestó. Calculé rápidamente y pensé – no está mal, me lo compro – pero cual fue mi sorpresa cuando a la hora de ir a pagarlo me dice – son 100 € -, le pregunté – pero ¿no me has dicho 20 €? -. Y la dependienta, muy chula y muy profesional  ella, me responde – Hay hija es que tú son las dos -  ¡Que mal me sentí por Dios! … lo dijo con desprecio, como si yo a mis 46 años hubiera decidido tener un cáncer de mama, como si yo hubiera decidido que fuera bilateral y como si yo hubiera decidido tener doble premio.

Estuve a punto de decirle que se guardara el bañador, que así no se podía tratar a una mujer que en esos momentos necesita comprensión, ayuda y mucha, mucha  sensibilidad, pero no lo hice porque también pensé que a mí me gustaba el bañador y a ella le era completamente igual perder a una clienta así que me lo compre, pero nunca más he vuelto y a todas las mujeres que conozco que ha sufrido mastectomías les aconsejo otras tiendas.

Sé que este relato os debe parecer un poco tonto pero es la realidad, ahora parece que saco las cosas de contexto y debéis pensar - que sensible estaba, no es para tanto -. Pues es para esto y para mucho más. La gente no acaba de entender lo mal que se pasa a veces, no és solo la enfermedad es todo lo que la envuelve: las miradas, los susurros de la gente que no sabe qué decirte, los cuchicheos, …

Recuerdo que tenía una amiga que cuando le dije que me habían diagnosticado un cáncer de mama me comentó - ¿A quién puedo decirlo? -. Ufff ¡¡ me sentó fatal, pues a todos!!,  no soy una apestada, no es algo que haya elegido yo, no es algo de lo que los demás puedan estar exentos … le puede pasar a cualquiera, lo único que pedía era un poco de normalidad, que no me vieran como una enferma, con pena, nunca quise dar pena a nadie.

Por eso me compre una peluca, para evitar las miradas ajenas por la calle, en el supermercado. No, no quería eso. Tampoco escondía la enfermedad a todo el que me encontraba por la calle, se lo decía pero con naturalidad, como si fuera un resfriado, como si fuera una enfermedad de lo más normal y cuanto mas hablaba de ella, mejor me sentía porque alejaba de mi los temores y los miedos.

Y me fue bien, muy bien, ahora 6 años despues puedo enfrentarme otra vez a todo ello a traves de esos relatos, lo veo desde otra perspectiva, como detrás de un escaparate, como algo vivido, guardado, y superado.

Os seguire contando mis vivencias, espero no cansaros …

Isabel M. Oliver

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