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SOY ENCARNA

  • 4 febrer 20154/02/15
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He leído el testimonio de Isabel y Concha y tengo que decir que mientras los leía me emocionaba de ver como esas mujeres explicaban la difícil experiencia de haber tenido cáncer, mujeres fuertes y valientes, eso es lo que hace que esa enfermedad te cambie la vida, como me ocurrió a mí.

Me diagnosticaron un cáncer en el pecho izquierdo hace 4 años, tengo que decir que me cuesta estar escribiendo mi experiencia pero creo que como toda mujer cuando le diagnostican un cáncer, sea el que sea, lo primero que piensas es:’’ ¡A mi no!, ¿por qué?, ¡no es justo!’’.

Pero en esta vida hay muchas cosas injustas y no tienen arreglo, al fin y al cabo lo nuestro tuvo solución, sí, es muy duro pero hay que pasarlo. A mí me operaron en cuatro días tres veces, tuve rechazo y todo lo que habían hecho no sirvió de nada. Después de 12 días ingresada me dieron el alta y me mandaron a casa, en parte estaba contenta porque estaba con mi familia, sin pecho, con un montón de cicatrices y sabiendo que al mes me iban a dar quimio.

Por aquel entonces teníamos a mi padre de 91 años con nosotros y demencia senil, fue un sufrir. Mi marido trabajando, mi hija mayor trabajando y la pequeña de 13 años estudiando, ¡Dios!. ¡Que situación!. No sé cómo pudimos arreglarnos para salir adelante. En enero empecé la quimio de dos horas y media cada 21 días. La quimio no sienta a todo el mundo igual, algunas personas ni se dan cuenta y a otras algún síntoma les da y ese fue mi caso. Al llegar a casa a los 20 minutos ya empezaba a tener nauseas, vómitos, y dolor por todo el cuerpo, y así 15 días.

Cuando empezaba a estar un poco mejor ya me tocaba la otra y así de enero a mayo. Me quede sin pelo, me faltaba el pecho, débil sin ganas ni de comer pero cada día que pasaba daba gracias a Dios por estar viva y con mi familia.

Luego vienen los pensamiento, yo intentaba que fueran positivos pero había días que era imposible. Cuando me encontraba un poco mejor hacíamos proyectos mi marido y mis hijas y te das cuenta del esfuerzo que ellos están haciendo y el amor que te dan. Ellos sufren contigo y es doloroso y es cuando piensas “¡No voy a fallarles, me necesitan y voy a luchar para volver a ser como antes o mejor!”. Esa mala experiencia te enseña a ser más fuerte y aprendes a llevar la situación de otra manera.

Cuando termine la quimio no quise ponerme peluca y me ponía gorritos y pañuelos. La prótesis del pecho, que a veces era un cachondeo porque cuando menos te lo esperabas la prótesis se movía y yo no me daba ni cuenta. Pasan los días y empecé a notar una mejoría, ya comía un poco mas y ya notaba que tenía ganas de hacer más cosas. Empezó a salirme pelusilla en la cabeza como si me hubiera rapado para hacer la mili, ya tenía ganas de pintarme un poco, arreglarme. Ya me iba a dar paseos tranquilamente y en casa escuchaba música y leía.

Fui mejorando y cada tres meses pasaba las revisiones y tomando el medicamento que mi oncólogo me dio. Un día una amiga me dio la dirección de AUBA, me dijo que fuera, que me animaría más. Dio la casualidad que estaba cerca de mi casa y no lo pensé y fui, no os podéis ni imaginar lo mucho que me ayudo ver aquellas mujeres que ya habían pasado la enfermedad y otras que estaban recién empezando la quimio. Me acuerdo que lloré cuando empecé a explicar lo que me había ocurrido y que no sabía cómo afrontarlo porque pensaba que al faltarme el pecho había perdido mi feminidad, no quería ni desvestirme delante de mi marido, no quería que me viese, pensaba que me rechazaría, que ya no me veía igual.

Tengo que decir que desde entonces no fallo ningún miércoles a las reuniones porque para mí fue y es una terapia, con la psicóloga, las chicas, las conversaciones y consejos que yo recibí de ellas fue lo mejor que me había pasado en mi vida. Ya llevo 4 años y tengo que reconocer que es como una droga pero de vida y felicidad que recibo cada miércoles y a hora intento hacer lo posible para cuando llega una afectada nueva entre todas ayudarla y aconsejarla y sobre todo intentamos darle ánimos.

Hemos hecho como una gran familia con mucho amor y fuerza porque allí te cambian para bien te hacen entender haber la vida de otra manera más positiva, te hacen más valiente. Creo que AUBA necesita que la gente sepa que existe y que con los testimonios que damos que esas mujeres a pesar de tener un cáncer y superarlo decirles que valor, que fuerza, y que nada ni nadie podrá con nosotras.

AUBA es, Amor, Unión, Belleza y Amistad.

Encarna Batista

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